Hay obras cuya popularidad termina convirtiéndose en un problema para quien decide interpretarlas. Han sido tocadas tantas veces, por tantos músicos y bajo tantas formas, que cada nueva versión debe atravesar primero la memoria de todas las anteriores. Adiós Nonino pertenece a esa clase de músicas. Trío MJC acepta el desafío y encuentra una salida posible: en lugar de intentar desprenderse del peso de Piazzolla, entra en su escritura para observarla desde la sonoridad particular de piano, bandoneón y saxo soprano.
La pieza ocupa un lugar excepcional dentro de la producción piazzolliana. Escrita en 1959 después de la muerte de Vicente “Nonino” Piazzolla, padre del compositor, convirtió una experiencia íntima de duelo en una de las páginas más reconocibles del tango del siglo XX. Su permanencia no se explica únicamente por aquella circunstancia biográfica. En su arquitectura conviven tensión rítmica, lirismo, dramatismo y una administración del tiempo capaz de transformar el dolor individual en una experiencia musical compartida.
Para Jorge Martínez, Pablo Jaurena y Mauro Ciavattini, la relación con Adiós Nonino tampoco es reciente. La obra integra el repertorio del Trío MJC desde sus primeros años y durante largo tiempo permaneció ligada fundamentalmente a la experiencia del escenario. Su registro, realizado en 2018 en los históricos Estudios ION de Buenos Aires, llega después de años de convivencia con la pieza. Esa distancia entre incorporación e inscripción fonográfica importa: no estamos ante una lectura aprendida para la ocasión, sino frente a una música que tuvo tiempo de modificarse dentro del propio trío.
La versión toma como referencia el arreglo de Piazzolla para su último quinteto, pero trabaja sobre él con libertad. Adaptar una escritura concebida para otra formación implica mucho más que redistribuir notas. Supone decidir qué funciones conservar, cuáles transformar y qué puede aparecer precisamente gracias a aquello que ya no está. Trío MJC convierte esa reducción instrumental en una oportunidad para volver visible la estructura interna de la obra.
La propia formación determina buena parte del resultado. El piano de Martínez, el bandoneón de Jaurena y el saxo soprano de Ciavattini poseen registros, ataques y modos de sostener el sonido profundamente diferentes. En lugar de neutralizar esas distancias, el arreglo las utiliza. La identidad aparece en el contraste: tecla, fuelle y columna de aire construyen tres maneras distintas de articular una misma frase.
El bandoneón ocupa inevitablemente una posición cargada de historia. Es el instrumento de Piazzolla y una de las voces centrales del tango, pero Jaurena evita convertir esa herencia en imitación. Su interpretación puede conservar el ataque, la respiración y ciertas inflexiones esenciales del lenguaje sin quedar atrapada en una reconstrucción estilística. La tradición aparece como conocimiento incorporado, no como obligación de sonar igual.

El saxo soprano produce quizás el desplazamiento tímbrico más evidente. Allí donde otras formaciones piazzollianas construían buena parte del diálogo melódico mediante violín, guitarra eléctrica u otros colores instrumentales, Ciavattini introduce una voz cuya continuidad y flexibilidad modifican la superficie de la obra. El saxo puede fundirse con el bandoneón y, un instante después, separarse completamente de él. Esa ambigüedad tímbrica es desde hace años una de las marcas más reconocibles de MJC.
El piano completa la arquitectura sin limitarse a proporcionar armonía. Martínez puede asumir funciones rítmicas, producir densidad, abrir espacios o intervenir como una tercera voz contrapuntística. Es una característica central del trío: ningún instrumento permanece demasiado tiempo encerrado en una única función. Melodía, acompañamiento, ritmo y contrapunto circulan entre los intérpretes.
Ese comportamiento explica por qué la música de MJC ha sido descrita como una forma contemporánea de música popular argentina con una fuerte concepción camerística. El grupo trabaja con estructuras suficientemente definidas para sostener una arquitectura precisa, pero deja espacios donde fraseo, interacción e improvisación pueden modificar el resultado. En Adiós Nonino, esa metodología se encuentra con una obra cuya propia historia está atravesada por la tensión entre escritura y libertad.
Hay además una cuestión de escala emocional. Frente a una composición frecuentemente abordada desde la intensidad dramática, el formato de trío obliga a administrar cuidadosamente los recursos. Con menos instrumentos, cada entrada pesa más; cada silencio queda expuesto y cada crecimiento dinámico necesita construirse desde una materia sonora más austera. La emoción no depende entonces de aumentar permanentemente la densidad, sino de decidir cuándo retirarla.
La grabación en Estudios ION conserva esa dimensión acústica. Alejandro Saro estuvo a cargo de la grabación y la mezcla, mientras Sebastián y Martín Bergallo realizaron el mastering en Estudio Desdémona, Córdoba. El recorrido entre Buenos Aires y Córdoba resulta también coherente con la historia del grupo: un trío nacido en Córdoba que trabaja sobre uno de los grandes repertorios rioplatenses sin necesidad de abandonar su propia perspectiva musical.
La publicación de Adiós Nonino junto con Libertango en el díptico Astor Piazzolla 100 años podría haber conducido fácilmente hacia el homenaje reverencial. MJC elige algo más productivo. Celebrar a Piazzolla significa volver a utilizar su música como material de trabajo: estudiarla, intervenirla y permitir que otra configuración instrumental revele aspectos diferentes de una obra conocida.
Tal vez ésa sea una de las formas más honestas de relacionarse con un clásico. No intentar competir con su versión histórica ni protegerlo de cualquier transformación, sino asumir que una obra permanece viva precisamente porque todavía admite nuevas lecturas. Después de más de una década dentro del repertorio del trío, Adiós Nonino encuentra finalmente su registro: no como pieza de museo, sino como música del presente.
Piazzolla escribió Adiós Nonino desde una ausencia. Décadas después, Trío MJC entra en esa memoria con tres instrumentos y una historia musical propia. No busca llenar el vacío que dio origen a la obra. Lo escucha. Y en ese espacio entre lo heredado y lo que vuelve a suceder, encuentra una manera personal de decir adiós.
Adiós Nonino
Trío MJC
iNB21-001
Tango - Single
Producción musical:
Pablo Jaurena
Jorge Martínez
Mauro Ciavattini
Trío MJC:
Pablo Jaurena - Bandoneón
Jorge Martínez - Piano
Mauro Ciavattini - Vientos
Trío MJC es un ensamble argentino de música instrumental contemporánea integrado por Jorge Martínez (piano), Pablo Jaurena (bandoneón) y Mauro Ciavattini (aerófonos). Formado en Córdoba en 2005, desarrolla una propuesta que reinterpreta las tradiciones del tango y el folklore argentino desde un lenguaje abierto al jazz, la música de cámara y la creación contemporánea.
Trío MJC is an Argentine contemporary instrumental music ensemble comprising Jorge Martínez (piano), Pablo Jaurena (bandoneón), and Mauro Ciavattini (wind instruments). Formed in Córdoba in 2005, the group reinterprets the traditions of tango and Argentine folk music through a musical language open to jazz, chamber music, and contemporary composition.

