Hay discos debut que funcionan como presentación y otros que parecen registrar una música que ya llevaba tiempo ocurriendo antes de entrar al estudio. Logan, primer álbum de Licks, pertenece a esta segunda especie. Después de dos años de circulación por escenarios cordobeses, el cuarteto condensa en seis piezas una búsqueda donde jazz, rock, groove e improvisación dejan de comportarse como géneros separados para convertirse en partes de una misma mecánica sonora.

Publicado en septiembre de 2025, Logan dura apenas treinta minutos. Beyota, Chucrut, Encuentro, N°2, 34 35 y F100 conforman un repertorio compacto, casi sin excedentes, que parece trasladar al registro fonográfico algo esencial de la experiencia en vivo del grupo. No hay voluntad de construir una obra monumental. Hay concentración: seis escenas instrumentales que alcanzan para definir un universo.

La prensa cordobesa encontró una expresión particularmente eficaz para describirlo: “jazz-rock groovero y delirio instrumental”. Detrás del desenfado de la fórmula aparece una observación bastante precisa. Licks trabaja sobre músicas que necesitan del cuerpo tanto como de la escucha. El groove no funciona como decoración rítmica: es el suelo desde el cual las composiciones pueden deformarse, expandirse y regresar.

Esa condición permite comprender el lugar que ocupa el jazz en el álbum. Logan no parece interesado en demostrar pertenencia a una tradición mediante códigos reconocibles. Toma de ella algo más profundo: la posibilidad de que una composición permanezca abierta a las decisiones de quienes la interpretan. La escritura proporciona estructuras, motivos y direcciones; la interacción introduce aquello que ninguna partitura puede prever completamente.

El rock aporta otra clase de energía. Allí donde ciertos lenguajes jazzísticos tienden hacia la sofisticación armónica o la expansión solista, Licks encuentra también potencia en la repetición, en el riff y en la insistencia rítmica. El resultado es una música capaz de sostener una idea durante el tiempo suficiente para que deje de funcionar únicamente como motivo y comience a transformarse en estado.

Por eso el groove adquiere un papel estructural. Bajo y batería no parecen limitarse a construir una plataforma para que otros instrumentos desarrollen el discurso: participan activamente de su forma. Pequeños desplazamientos, acentos y variaciones modifican la percepción de aquello que se repite. La estabilidad rítmica se vuelve paradójicamente uno de los lugares desde donde la música puede cambiar.

Logan encuentra buena parte de su personalidad precisamente en esa tensión entre control y desborde. Hay composiciones, hay arreglos y hay una arquitectura reconocible, pero también existe la sensación de que la música podría desviarse en cualquier momento. El “delirio” no significa ausencia de organización; describe más bien una libertad cuidadosamente administrada.

Los propios títulos contribuyen a esa estética. Beyota, Chucrut, N°2, 34 35 o F100 evitan cualquier pretensión programática y parecen preservar algo del lenguaje privado de una banda: nombres que quizá nacieron durante ensayos, conversaciones o situaciones cotidianas y que terminan adquiriendo significado por asociación con la música. Frente a cierta solemnidad histórica asociada al jazz, Licks responde con humor, informalidad y cercanía.

Esa actitud no implica falta de rigor. Por el contrario, una música basada en la interacción exige un grado considerable de precisión colectiva. Para que una estructura pueda abrirse sin desarmarse, cada integrante debe comprender no solamente su propia función sino también aquello que ocurre alrededor. En Logan, la técnica aparece menos como exhibición individual que como capacidad para reaccionar.

Hay además una decisión interesante en la escala del proyecto. El álbum fue acompañado por un cortometraje que enlaza narrativamente sus seis piezas. El gesto amplía el concepto de disco sin obligar a la música a convertirse en banda sonora. Imagen y sonido forman parte de un mismo imaginario y revelan que Licks piensa su debut no solamente como una colección de temas, sino como una obra con una identidad estética más amplia.

Grabado en Magin Studio y producido por Santiago Basualdo y José Matiak, Logan pertenece también a un momento especialmente fértil de la música instrumental cordobesa. Jazz contemporáneo, improvisación, músicas eléctricas y distintas formas de fusión vienen encontrando en la ciudad músicos, estudios, escenarios y circuitos capaces de sostener proyectos que ya no necesitan reproducir modelos externos para legitimarse.

Que el álbum haya sido posteriormente seleccionado para competir en la categoría Mejor Álbum de Jazz de los Premios Gardel 2026 permite observar esa circulación desde otra perspectiva. Más interesante que la postulación en sí misma es aquello que hace visible: una producción surgida de un circuito independiente cordobés puede ingresar en una categoría histórica del jazz argentino sin renunciar a una estética difícil de clasificar.

Quizás Logan encuentre allí su lugar más productivo. No exactamente dentro del jazz, el rock o la fusión, sino en el espacio de fricción entre todos ellos. Licks parece comprender que una identidad musical contemporánea no necesariamente se construye eligiendo una tradición y permaneciendo dentro de sus límites. También puede surgir del modo particular en que una banda decide atravesarlos.

Como todo buen debut, Logan deja algunas respuestas y muchas posibilidades abiertas. Sus seis piezas no intentan establecer definitivamente qué es Licks; registran el momento en que cuatro músicos comienzan a descubrirlo juntos. Y quizá esa incertidumbre sea precisamente su mayor virtud: escuchar una banda antes de que su lenguaje se convierta en fórmula, cuando todavía puede doblarse, desviarse y sorprender a quienes lo están creando.

Logan
Licks
iNB25-001
Jazz - Álbum

Producción musical:
Santiago Basualdo
Licks

Composición:
Santiago Basualdo
Ivo Argüello
Milton Morel
Francisco Altamira

Licks:
Francisco Altamira - Bajo
Milton Morel - Batería
Santiago Basualdo - Teclados
Ivo Argüello - Guitarra

Licks es una banda argentina de música instrumental cuya propuesta se desarrolla en el cruce entre jazz-rock, groove, rock y ritmos latinoamericanos. Con una estética enérgica y contemporánea, el grupo construye un lenguaje donde la composición y la improvisación conviven con una marcada presencia rítmica.

Licks is an Argentine instrumental band whose sound lies at the intersection of jazz-rock, groove, rock, and Latin American rhythms. With an energetic, contemporary aesthetic, the group crafts a musical language in which composition and improvisation coexist with a strong rhythmic presence.