El futuro rara vez llega de golpe. Se anuncia mediante pequeñas alteraciones del presente: una dirección inesperada, un cambio de perspectiva, una posibilidad que hasta entonces permanecía fuera de campo. En Relatos del futuro, BI parece partir de esa intuición para construir un álbum donde el jazz funciona menos como una definición estilística que como un territorio desde el cual imaginar.
Liderado por los hermanos Horacio y Agustín Ravasi, el grupo cordobés presenta siete composiciones originales que, a lo largo de cuarenta y cuatro minutos, despliegan una música atravesada por el jazz contemporáneo y la fusión, pero difícil de reducir a una única pertenencia. Hay una vocación expansiva en el disco: las formas se desarrollan, los timbres cambian, los instrumentos entran y salen del cuadro y la improvisación abre espacios dentro de estructuras que parecen pensadas para permanecer en movimiento.
El propio título ofrece una primera clave. Relatos del futuro contiene una paradoja: ¿cómo narrar aquello que todavía no sucedió? BI responde desde la música. Cada composición puede entenderse como una escena posible, una pequeña ficción instrumental construida desde el presente. Los títulos —Tu luz, Disruptivo, La vida que viene, Mis días en vos, El rústico, Peregrino y Valencia— sugieren imágenes antes que argumentos y funcionan como puntos de entrada a un recorrido cuya verdadera narración ocurre en el sonido.
La amplitud de la paleta instrumental resulta fundamental para esa búsqueda. El núcleo del grupo se expande mediante una serie de invitados que incorporan percusión, voces, trombones, flauta, guitarra y vibráfono. Pero esa ampliación no parece responder simplemente al deseo de producir un sonido más grande. Cada nueva voz modifica las posibilidades de la escritura y permite que las piezas adopten configuraciones diferentes.

Tres composiciones permiten observar con claridad esa apertura. Tu luz incorpora al guitarrista Obi Homer; Disruptivo, al trombonista chileno José Moraga; y La vida que viene, al vibrafonista Lucas Dorado. Las colaboraciones internacionales no aparecen entonces como elementos externos al proyecto, sino como extensiones de una concepción musical basada en el intercambio. El jazz recupera aquí una de sus condiciones históricas más fértiles: ser una música cuya identidad se transforma cada vez que alguien nuevo ingresa en la conversación.
Esa idea de conversación atraviesa buena parte del álbum. BI trabaja con la tensión entre composición e improvisación sin plantearlas como territorios opuestos. Las estructuras proporcionan dirección; la interacción introduce incertidumbre. De ese equilibrio surge una música donde el arreglo no parece destinado a controlar cada acontecimiento, sino a generar las condiciones para que determinadas cosas puedan suceder.
Es allí donde Relatos del futuro se distancia de cierta idea de la fusión entendida como acumulación de estilos. La diversidad tímbrica y las distintas procedencias musicales no necesitan convertirse en un catálogo de influencias. Funcionan como materiales de una misma arquitectura. El interés no reside tanto en identificar de dónde proviene cada elemento como en escuchar qué ocurre cuando esos elementos comienzan a relacionarse.
También hay una cuestión de escala. Algunas piezas se mantienen alrededor de los cinco o seis minutos, mientras Mis días en vos supera los diez. Esa duración permite otra relación con el tiempo, particularmente significativa en un contexto de escucha dominado por canciones cada vez más breves. BI se permite desarrollar ideas, abandonar una zona, permanecer en otra y regresar. La música instrumental recupera así el derecho a demorarse.
No es un detalle menor. En el jazz, el tiempo nunca es solamente duración: es materia. Una composición puede transformarse por la manera en que un músico espera antes de intervenir, por cuánto permanece una textura, por el espacio concedido a una improvisación o por el instante exacto en que el conjunto vuelve a encontrarse. Relatos del futuro parece confiar en esa temporalidad y propone una escucha que exige algo cada vez menos habitual: atención.
El disco también puede leerse desde su lugar de procedencia. Grabado en La Ventana Estudios, en Mendiolaza, Relatos del futuro se suma a una producción de jazz que desde Córdoba viene construyendo desde hace décadas sus propios músicos, compositores, estudios, festivales y circuitos. La importancia de esa escena no reside únicamente en su capacidad para producir intérpretes técnicamente sólidos, sino en haber generado condiciones para que aparezcan proyectos con lenguajes propios.
BI pertenece a ese ecosistema, pero su mirada no queda circunscripta a él. La presencia de músicos de Argentina, Chile y Suiza amplía el mapa y sitúa al proyecto dentro de una conversación contemporánea en la que las escenas locales pueden relacionarse directamente con circuitos internacionales sin renunciar a su lugar de origen. Mendiolaza deja de ser periferia para convertirse, sencillamente, en el lugar desde donde se produce la música.
Quizás allí se encuentre una de las lecturas más interesantes de Relatos del futuro. El futuro al que alude el título no parece estar asociado a máquinas, tecnologías ni imaginarios de ciencia ficción. Es algo mucho más próximo: la posibilidad de una música que todavía está construyendo su forma mientras sucede.
Por eso el álbum encuentra su identidad en la apertura. Entre composición e improvisación, entre una formación estable y las voces que llegan desde afuera, entre Córdoba y otros puntos del mapa, BI construye una música que no necesita resolver esas tensiones.
Las utiliza.
Porque tal vez un relato del futuro no pueda escribirse completamente de antemano. Puede apenas comenzar, establecer algunas coordenadas y dejar un espacio vacío para aquello que todavía falta escuchar.
Relatos del futuro
Bi
iNB26-009
Jazz - Álbum
Productor musical:
Agustín Ravasi
Horacio Ravasi
Compositores:
Agustín Ravasi
Horacio Ravasi
Bi:
Horacio Ravasi: Bajo
Agustín Ravasi: Piano y Teclados
André Maure: Batería y tambores
Ismael Avecilla: Saxo tenor y soprano
Bi es un proyecto argentino de música instrumental contemporánea, liderado por los hermanos Agustín Ravasi (piano y teclados) y Horacio Ravasi (bajo), junto a Ismael Avecilla (saxo) y André Maurel (batería). Su propuesta combina composición original, improvisación, claridad melódica y groove en un lenguaje abierto que dialoga con el jazz, la fusión y las músicas latinoamericanas.
Bi is an Argentine contemporary instrumental music project led by brothers Agustín Ravasi (piano and keyboards) and Horacio Ravasi (bass), alongside Ismael Avecilla (saxophone) and André Maurel (drums). Their approach combines original composition, improvisation, melodic clarity, and groove within an open musical language that engages with jazz, fusion, and Latin American music.

